Magia

Traducción al castellano de Magic de Rob Fearon, publicado el 19 de abril de 2017.

Los videojuegos son magia.

Para quienes nos matamos haciéndolos son pedazos de código, cosas que se mantienen juntas precariamente en el mejor de los casos. Vemos las grietas, vemos los cachos de cinta Scotch que mantienen todo pegado. Vemos las horas perdidas, los problemas ya solucionados, los nuevos problemas por resolver. Las conversaciones, las reuniones, la cantidad total de trabajo.

Si estamos haciendo nuestro trabajo bien, los videojuegos son magia.

Somos brujas en la dimensión digital, conjurando mundos enteros, universos enteros, a partir de nada salvo comandos que hacen que una computadora haga una cosa.

Cuando todo eso se junta, cuando el código corre y se vuelve un videojuego para compartir y jugar, eso también es magia. Una magia fantástica de la que la gente del mundo tiende a enamorarse. Esos universos, esos mundos, las cosas construidas con manos humanas que la gente olvida que fueron construidas con manos humanas.

Lo cual es el punto, ¿no? Es por lo que ponemos tanto esfuerzo cubriendo las grietas tan bien como el tiempo, el dinero, el conocimiento y la tecnología nos permita.

Una persona, en algún lugar, se sienta en su casa, prende un interruptor y ahí está. En algún otro lugar. Un lugar que creamos para ella.

Una de las cosas a las que me trato de aferrar mientras escribo los videojuegos que escribo es que las personas van a prender ese interruptor por primera vez y este mundo que hice les va a parecer magia. No van a ver las horas. No van a ver los atajos. No van a ver todas las veces que todo salió mal para que algo saliera bien. O tan bien como podía salir dadas las circunstancias.

No van a ver los días en los que casi no hice ningún progreso. No van a ver las veces que contacto personas más inteligentes que yo pidiendo ayuda. No van a saber nada de eso. Sólo van a ver un videojuego.

Para los estándares de la mayoría de las personas, escribo videojuegos simples. Sin embargo hasta yo me esfuerzo por oscurecer el trabajo involucrado, por tapar las partes que oh, si tuviera más tiempo, más plata, más conocimiento, más gente asistiéndome, serían mucho mejores.

¿Qué es el pulido sino añadir más magia a la mezcla?

Y perdido en este mundo en el que día tras día miro líneas y números y puntos y comas y más números, a veces no estoy saliendo a la superficie a por aire. A veces veo las grietas en otros juegos, veo las costuras y lo roto que tantas otras personas no notarían jamás.

Ése es el problema con ser un mago. A veces ves cómo se hace, no cómo es.

He estado acá desde que hay juegos. Aplaudí cuando tuvimos UDG en una pantalla, un sprite era otro nivel. Hacer que esa caja mía de goma negra con teclas emitiera algo que sonara vagamente musical se sintió como sacar un conejo de un sombrero. Años después, jugando con Blitz 3d, mostrar un triángulo en la pantalla se sintió como si me hubieran dado una cantidad obscena de poder.

Sin embargo. Tantas cosas que hice me parecían imposibles en su momento, incognocibles y desconocidas. Tantas todavía lo son. Puedo hacerte un juego en el que un pez 2d dispara un láser 2d contra un robot rosa 2d pero ¿querés que trabaje en 3d? Esto va a requerir una seria investigación antes de que tenga la más mínima idea.

Soy un mago pero no el mejor mago, ¿saben?

Elegí no meterme a escribir juegos primero. En los ochenta, hacer las cosas que había en mi cabeza se sentía fuera de alcance. Mi cabeza estaba explotando con videojuegos en todos los colores. Mi Spectrum tenía un par. Incluso la CPC con sus colores más hermosos no tenía suficientes. Dejé la magia para los demás.

Estoy contento de haberlo hecho. Para cuando la tecnología estaba en un lugar donde yo podía hacer estos juegos en un nivel lo bastante alto y con todos los colores que quería, tenía la curiosidad de cavar más profundo, de ver cómo se mantenían juntas estas cosas con mis propios ojos.

Entre el entonces de los ochenta y el entonces de los dos mil, tantas personas me han mantenido interesado. Aquellas que hablaban de la magia, retiraban el telón. Ya fueran los diarios de Braybrook sobre cómo se armó Paranoid o la internet donde la gente compartía su progreso mientras hacían que los videojuegos ocurrieran. Me mantuvo emocionado. Me mantuvo queriendo estar involucrado.

Por mucho tiempo no tuve estómago para todas las partes muy técnicas, muy código, pero los pequeños vistazos de cómo ocurría la magia, el recordatorio de que los humanos hacían que la magia ocurriera, me daba esperanza.

Estoy acá y escribo sobre videojuegos, sobre estar en los videojuegos ahora. Escribo videojuegos. Conozco el trabajo involucrado. Conozco los estreses, el sudor y el trabajo duro que hay para hacer que cualquier cosa siquiera funcione. Para sostener estos malditos mundos.

Pero así es como es.

Es mágico. Es mágico cuando hasta los trucos más viejos todavía parecen impresionantes porque eso es lo que son. Son impresionantes. Son impresionantes para mí acá, creador de juegos. El pegamento que mantiene nuestros juegos en forma es tanto más mágico, tanto más impresionante, para aquellos que nunca ven detrás del telón.

Trato de siempre recordar eso.

Para ser justo, no me tengo que esforzar mucho porque una mirada hacia lo que todo el mundo está haciendo a mi alrededor y se siente tan mágico ahora como se sintió la primera vez que puse los ojos sobre un videojuego. Espero, genuinamente, que esta sensación no se vaya nunca.

Espero que los pequeños vistazos detrás del telón inspiren a más personas a sentirse en casa acá como me inspiraron a mí. Espero que más personas se emocionen e inspiren con la habilidad de hacer que dispositivos realmente técnicos construyan cosas realmente hermosas.

No importa cuán rudimentario me pueda parecer ese vistazo. ¿No?